Artroscopía de hombro

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La artroscopía de hombro consiste en una técnica de mínima invasión a la articulación en la cual, a través de varias y pequeñas incisiones (menores a 1 cm) se introduce una dispositivo de fibra óptica y distintas lentes (artroscopio) así como instrumental quirúrgico para manipular las lesiones articulares y darles tratamiento. El artroscopio va conectado a una fuente de luz y a una cámara lo cual nos permite visualizar en uno o varios monitores el procedimiento a realizar. Para poder llevar a cabo la visualización y tratamiento de las lesiones es necesario la utilización de agua (soluciones) dentro de la articulación.

Procedimiento

El procedimiento se lleva a cabo bajo bloqueo anestésico regional (anestesiando todo el brazo durante el procedimiento quirúrgico) o general, según sea el caso. Después de aplicar las debidas técnicas de asepsia y antisepsia, el cirujano realiza la primera incisión para insertar el artroscopio y confirmar el diagnóstico. Posteriormente se realizarán el resto de incisiones necesarias para introducir el instrumental quirúrgico y poder tratar la patología. Si el paciente lo desea, puede observar el procedimiento quirúrgico en los distintos monitores disponibles. Al final del procedimiento se retira el instrumental, se retira el exceso de agua dentro de la articulación y se cierran las heridas con sutura.

Puede o no ser una cirugía ambulatoria

Dependiendo de la evolución, el tipo de paciente y el tratamiento realizado, se puede llevar a cabo este procedimiento de forma ambulatoria, es decir, el paciente no requiere pasar una noche en el hospital y puede seguir su recuperación en casa, haciendo énfasis en la fase de rehabilitación y en su seguimiento.

Ventajas de esta técnica quirúrgica:

Menor dolor postoperatorio que con los tratamientos convencionales.
Menor daño a los tejidos blandos.
Incisiones pequeñas (apariencia cosmética)
Tiempo de recuperación menor.

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